martes, 10 de diciembre de 2019

Adviento con ojos de Madre

                                                                  




La semana pasada, estaba en una librería religiosa, escogiendo unas meditaciones para regalitos de un intercambio en un convivio navideño. Al cancelar la cuenta, la encargada del lugar compartió un saludo de la época “¡Que el niño Jesús te traiga todo lo que quieras para el año que viene y muchas bendiciones!”

    Estas palabras, muy comunes en la época navideña en Guatemala, me hicieron pensar, hasta me chocaron. Recordé las preparativas para la época navideña de mi infancia y juventud, y no incluían a un niño Jesús regalón.       De chiquita en Lowa, la época navideña extendía desde el primer domingo de adviento hasta la celebración de Epifanía. Central a estas festividades eran hacer los regalos para familiares y amigos, sumergirse en la magia de la cocina con pastel de frutas y galletas especiales de la temporada, adornar el árbol y colocar el nacimiento, y como guinda de todo, la pastorela.

    Vivíamos en el campo. En la aldea cercana había una pequeña iglesia luterana, dado que la comunidad Danesa era la más fuerte en ese rinconcito del mundo, y las tradiciones navideñas eran muy importantes.  La pastorela empezaba con la Anunciación, seguido por la Visitación, luego la búsqueda de hospedaje en Belén, un nacimiento repentino en el pesebre, la visita de los pastores y los reyes magos, con la presencia constante de ángeles. Acá, el papel principal es el de la Virgen María, seguido por el ángel (papel siempre desempeñado por una niña). Era una historia de maternidad, con mujeres en los puestos centrales.

    Tal vez, lo más importante es el rol de los regalos en estas tradiciones. El énfasis es en dar regalos, no recibirlos. El ángel da el regalo del aviso de la maternidad a María y luego a los pastores. Los pastores comparten este regalo con la nueva familia. Los reyes traen regalos de lejos. Y el regalo principal es el que da Dios Padre al Mundo.  Pero nunca se nos ocurría que el recién nacido nos iba a traer regalos a nosotros. ¿De dónde? Suficiente era habernos brindado nuestra vida. Esto de regalos mundanos corría por cuenta de Santa Claus.

    Hoy de adulta en Guatemala, el personaje principal de los cuadros navideños sigue siendo para mí la Virgen. Ella es la que escucha al Ángel Gabriel y accede a los designios de Dios. Ella, jovencita, embarazada, aún sin marido formal, en peligro de ser apedreada, comparte la espera con otra primeriza, la prima Isabel. Como mujer en una sociedad fuertemente patriarcal, sufre pobreza y marginación. 

Es madre de un hijo excepcional, con la rebeldía de la adolescencia y una adultez fuera de las normas de la sociedad. Llora al pie de la cruz, madre de su hijo asesinado.  Aún con todo ello, es discípula de primer orden y compañera anciana de la Iglesia primitiva. María es nuestra compañera en la pobreza, marginación y opresión. Es nuestra guía en este camino del Reino. Como nuestra hermana comparte los momentos de desesperanza, dolor y los de alegría. Ella no buscaba regalos del niño Jesús.













Esta reflexión ha sido escrita por Sheryl Schneider, participante activa del Núcleo Mujeres y Teología. Guatemala 

jueves, 31 de octubre de 2019

Geraldina Céspedes: ¿Por Qué no le llamamos madre a Dios?


A continuación les anotamos el enlace de la entrevista realizada por Carmen Quintela, a la Doctora en Teología, Geraldina Céspedes, integrante del Núcleo Mujeres y Teología en Guatemala. 


Es posible leer la Biblia con lentes feministas. Entender que la imagen de Dios no es necesariamente la de un hombre. Reconocer a las mujeres que tuvieron peso en la religión. Geraldina Céspedes es teóloga y una de las mujeres que inició los estudios de la teología feminista en Guatemala. En esta entrevista reflexiona y expone la religión y la fe desde la visión que busca la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
Geraldina Céspedes tiene una sonrisa permanente. Se emociona con cada pregunta y responde convencida. Céspedes es dominicana, aunque lleva más de dos décadas en Guatemala. Es teóloga y feminista. Católica y feminista. Se puede ser ambas cosas, dice, claro que se puede.
Ha dedicado media vida a probarlo. A demostrar que se puede leer la Biblia con otra mirada. Que hay mujeres en la historia de las religiones que tuvieron un papel determinante, crucial, imprescindible. Que es necesario señalar el patriarcado en el cristianismo. Deconstruir las religiones para reconstruir una fe, una academia y un estilo de vida donde no se deje a las mujeres en segundo, tercer o cuarto plano.  ..... leer más en el siguiente enlace: 

https://agenciaocote.com/geraldina-cespedes-por-que-no-le-llamamos-madre-a-dios/

Esperamos que sea de su agrado esta amena e ilustrativa entrevista.





miércoles, 23 de octubre de 2019

Simón el leproso, desde otra ventana

                 


El Bibliodrama
    La técnica del Bibliodrama es la dramatización de una historia o porción bíblica, que abre las posibilidades de recrear a cada personaje, darles vida y así comprender desde “las propias sandalias”, la empatía en cada rol, en cada escenario. Gracias a esta técnica surgen nuevos pensamientos y otras maneras de ver el texto bíblico, aunado a la sospecha hermenéutica feminista. A continuación comparto un monólogo, luego de la experiencia personal al caracterizar a uno de los personajes del Texto de Marcos 14:1-9. Es una propuesta para otra masculinidad.
 Esa mujer, entra a hurtadillas, sin embargo porta algo que inunda la estancia…No estaba invitada y Jesús la acoge y la defiende. No era amiga de ninguno y resulta ser el centro...

      Trato la manera de dormir y no puedo. Se repiten en mi cabeza las palabras de Jesús defendiendo a la mujer. ¿Por qué no lo escuché?… estaba sordo. Me siento avergonzado. Y, con el acoso de todos, faltó poco para sacarla…pensaba y cuestionaba: ─ Esta es mi casa y estos mis invitados ¡No sé cómo se atrevió a entrar sin mi consentimiento!…Que Jesús haya venido no quiere decir que entre cualquiera… ¡Es una transgresora!...
Sin embargo, desde que todos se fueron, y Jesús con ellos, no me sentí bien. Recuerdo lo que decíamos por cada movimiento y detalle de la mujer que vino a verlo…Y yo, como anfitrión, me uní a los demás para seguir recriminándole…
No puedo olvidar la escena, se notaba agradecida y a la vez consternada, y por más que nuestras murmuraciones eran continuas, ella mantuvo la calma, se mostraba… como empoderada. Me cuesta entenderlo. Me parece que guardaban una sólida amistad. Pero, me siento contrariado…

Debo ubicar todo lo que pasó:
Por un lado, la mujer es una extraña, busca a Jesús, le trae un regalo y logra ser el foco de atención con ese perfume. ¡Y se gana la complacencia del maestro! Además, él la defiende, ¡nos regaña y por último menciona a manera de anuncio que guardemos la memoria de ella…y lo relaciona con la buena noticia!
Pero, una mujer… que la recordáramos dijo…y resulta ser la protagonista de su unción… ¡Qué confianza! (Dirían los muchachos).


Fue así, ella entró sin previo aviso, reconozco que fue muy sabia, fue sagaz, y… es que si pide permiso… ¡Se lo hubiésemos negado!
Pese a todo, al respirar ese aroma… que, todavía perdura en el ambiente y que lo tengo tan fresco…no le guardo rencor, ni celos. Al recordar el perfume…percibo sentimientos de admiración, de ternura, me siento compungido… es algo nuevo.

Voy entendiendo y puedo recordar su mirada y su gesto…tranquila aún ante nuestro fastidio y descontento. Debo  aceptar que ese autocontrol nos incomodaba, sin embargo Jesús siempre estuvo de su lado. ¡Cuán gratificada debió sentirse!  ¡Cuánta aceptación le mostró Jesús… pero, nosotros… cuán indiferentes! No comprendimos lo que ella hizo. Ella tenía claro su propósito de ungirlo y no fue derroche el derramar el perfume… Nosotros menospreciamos  también al maestro al anular el gesto de ella.

Admito que esto está claro:
Jesús nos muestra su defensa por ella.
Ese perfume tiene un mensaje, tiene enseñanza. Si Jesús lo aceptó y se congració con su regalo, es porque ella también es parte del plan. Si él la toma como amiga, ¿por qué nosotros la rechazamos?
Ese perfume es significativo, nos sigue hablando, ahora lo reconozco.

También, creo que la presencia de esa mujer…es la presencia de todas. Ella las representa. Ese perfume me despierta, me inspira a resistir al sistema que nos reviste y a unirme al mensaje de Jesús, a seguir su enseñanza de abrir los espacios y a prodigar la igualdad de oportunidades sin barreras.

¡Ah! Sentíamos que nos había alterado el programa, porque dentro de nuestro egoísmo cerrábamos la posibilidad de inclusión. Ya basta de exclusiones, las mujeres tienen iguales derechos. Mi respeto y consideración hacia ellas es desde ahora.

Solo hace falta que mis amigos también lo entiendan, porque esta otra forma de pensar transforma, desde el corazón. Hoy realmente me siento liberado y creo que por fin mi sanidad llegó. Que ya no me llamen más “el leproso”. Ya no, simplemente, Simón.

                                                                                                    _______________________________
                                                                                                               Lilian Haydee Vega Ortiz
                                                                                               Participante activa del Núcleo Mujeres y Teología        




lunes, 23 de septiembre de 2019

Empoderar a las mujeres para vencer el analfabetismo


El analfabetismo en Guatemala es una realidad muy dolorosa, no se puede cerrar los ojos y seguir haciendo caso omiso a este problema que mantiene a nuestro país en la ignorancia. Afecta sobre todo en las áreas rurales y mayoritariamente a los pueblos indígenas. El sistema educativo tiene muchas carencias y mientras esto continúe muchas mujeres y hombres seguirán siendo engañados de múltiples maneras por no saber leer ni escribir, principalmente las mujeres.

En el sistema patriarcal, las mujeres nacen con roles establecidos, ser esposas y madres, les imponen como meta principal de sus vidas atender los oficios del hogar, educar a los hijos y cuidar al cónyuge, vetadas del derecho a la educación. “Un 48.7% de las guatemaltecas de 15 a 24 años se dedica al hogar, porcentaje que crece entre las edades de 25-64 años (60.1%) y entre las de 65 y más (66.5%)”. (Jaramillo, 2019).

Para que la tasa de analfabetismo en el país disminuya, se debe iniciar desde la equidad de género “es garantizar las mismas oportunidades a mujeres y hombres, y la equidad consiste en aplicar medidas y acciones que tomen en cuenta las características o situaciones diferentes, género, clase, ideología, etnia, religión, edad, para que las personas efectivamente gocen de igualdad”. (Sec Mujeres Medellín, 2015)

Los tabús sociales: se marca muchas veces desde el género de la persona, en ocasiones las mujeres se encuentran en una situación de inferioridad determinado por reglas de una cultura o país, influyen en el comportamiento de las mujeres, en especial en las áreas rurales donde todavía se les impone casarse a temprana edad, por pertenecer a un grupo de personas vulnerables, pobres y marginadas, “1 de cada 3 niñas ve interrumpida su educación y desarrollo porque contrae matrimonio a temprana edad. Según los registros de la entidad global, Girls not Brides”. (Gonzalez, 2018). Como consecuencia las niñas no alcanzan a terminar sus estudios, los suspenden y se les dificulta conseguir un trabajo, riesgos en el embarazo, desnutrición, conflictos emocionales, entre otros.

Según la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) “es importante promover que se haga justicia para las menores y que reciban todos los beneficios que el Estado está obligado a brindarles, pues el llevar un embarazo a temprana edad transforma por completo su plan de vida. Una de las consecuencias es dejar los estudios para que niñas cuiden niños”. (Castillo, 2019)

En Guatemala se estima que hay “1 millón 241 mil personas mayores de 15 años que no saben leer ni escribir, cifra que representa el 12.31 por ciento de la población. Un dato que se mantiene sin alterar desde el 2016, y que se calcula con base a las proyecciones del Censo de Población de 2002”. (González, 2018). Derivado de dicha información algunos ciudadanos guatemaltecos se les dificulta expresarse, dar su opinión con libertad, defender sus derechos, implementar conocimientos en sus actividades cotidianas para mejorar sus condiciones de vida.

Las mujeres que no saben leer tienen limitados varios de sus derechos como ciudadanas. No pueden aspirar a un trabajo digno, son tratadas como objetos y no como personas solo por ser analfabetas.

A lo largo de la historia, las mujeres han sido discriminadas y Dios nos dio la mismas capacidades nos creó en igualdad y lo leemos en Génesis 1:27 dice “Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó”. Así que tanto el hombre como la mujer fueron creados con la capacidad de reflejar la personalidad de Dios. Su Creador les encargó la misma comisión y les otorgó los mismos derechos (Génesis 1:28-31).

Muchas israelitas sabían cómo llevar un negocio próspero (Prov. 31,24), Y las madres contribuían a la formación de los hijos varones hasta que se hacían adultos (Prov. 31,1). Sin duda alguna, la mujer del antiguo Israel no carecía de educación.

Jesús vino a enseñar como es Dios “No hago nada por mi propia  iniciativa; sino que hablo estas cosas así como el Padre me ha enseñado. Yo siempre hago las cosas que le agradan” (Juan 8,28-29) Colosenses 1,15). Jesús rompió con la exclusión hacía las mujeres, se relacionó con ellas de una forma cercana y liberadora, nunca las excluyó de la vida social, Jesús elevó el nivel de dignidad de la mujer. Les dedicó tiempo a las mujeres para instruirlas, a enseñarles con la verdad y las animaba para expresar lo que pensaban, no creía que hubiera que relegarlas a trabajar en la cocina. Lo demostró en el pasaje de Marta y María, donde a María no le negó la oportunidad de aprender (Lucas 10,38-42), y las respuestas que Marta le dio a Jesús tras la muerte de su hermano Lázaro, revelan que ella también sacó provecho de las enseñanzas cristianas. (Juan 11,21-27).

Jesús se preocupaba de educar a las mujeres. Y lo vemos cuando una mujer le dijo a Jesús: “feliz es la matriz que te llevo”, y Jesús aprovecho para enseñarle que es más valioso hacer la voluntad de Dios (Lc. 11,27-28). Así demostró que las mujeres tenían tareas más importantes que las que les imponía la tradición judía (Juan 8,32).

Mujeres guatemaltecas y de la humanidad entera, sigan luchando por el derecho básico a la educación, así gozarán del respeto y de la libertad que Dios había propuesto para las mujeres cuando las creó. (Gn. 1,27-28).

El analfabetismo las mantiene en tinieblas y en condiciones indignas, luchen por su educación y serán luz para alumbrar a otras mujeres a seguir su ejemplo.


Reflexión escrita por, Irma Yolanda Sinay Fuentes.   
Integrante del Núcleo Mujeres y Teología.        
Guatemala, 2019


miércoles, 17 de julio de 2019

25 años tejiendo redes de vida


“UN GRAN VACÍO EN LA POLÍTICA GUATEMALTECA”




       El pasado 16 de junio de 2019 se realizaron las elecciones generales en Guatemala de Presidente-Vicepresidente, alcaldías municipales y diputaciones al Congreso de la República.  Un acontecimiento que más que una fiesta cívica parecía un mal paso que había que dar sólo para cumplir con un deber ciudadano.

       Por lo que no fue raro constatar que el abstencionismo se incrementó a un 37.9%, 8.2 puntos más que en las elecciones de 2015.  Y es que las propuestas de los diferentes partidos políticos en aspectos de educación, salud, seguridad y otros, no convencieron ni eran clara.  En realidad, quienes se postularon generaron un malestar generalizado de confusión, desorientación, frustración, al menos en quienes trataron de analizar su voto buscando la mejor opción para el país.
     Y, a casi tres semanas después del evento, aún el Tribunal Supremo Electoral no presenta los números definitivos con los que se pueda hacer un análisis interesante sobre la participación e incidencia de las mujeres en estas elecciones.
      Lo que sí se puede resaltar es que los primeros resultados a nivel de Congreso de la República muestran que sólo el 21% de dicho órgano legislativo contará con la gestión de mujeres.  Quizás vale la pena preguntar: ¿Qué hace que sea tan poco ese porcentaje?  La premisa ante dicha interrogante podría ser que es debido a la desigualdad al acceso de oportunidades (desde los estudios primarios) y de poderes, presente en Guatemala y que es un hecho lamentable en muchos países de Latinoamérica.
Como señala Marcela Lagarde, conocida antropóloga,[1] estos son espacios de toma de decisión que las mujeres deben ocupar y que, para hacerlo, es necesario concientizar la desigualdad que experimentan en los diferentes ambientes en que se desenvuelven.  
      Asimismo, sugiere que, a nivel político se empoderen para lo cual deberán contar con una mínima formación en la perspectiva de género, para no ser impermeables a los avances que se tienen en este aspecto a nivel mundial.  Por otro lado, deben comprometerse en trabajar por erradicar la violencia (física, emocional, económica, educativa, etc) contra mujeres y niñas.  Pero también siendo voz que defiende a los grupos minoritarios y discriminados por una sociedad que es gobernada y legislada por personas para quienes su interés principal es utilizar el poder que ostentan en el momento, en beneficio propio.
     
 La historia de Guatemala dará un giro en positivo, de crecimiento e inclusión cuando la mayoría de las mujeres estemos convencidas de que es un derecho inexcusable participar en la política como una plataforma para alcanzar espacios de toma de decisiones en políticas públicas que puedan llegar a promover leyes de igualdad de género. Porque, volviendo a algunos de los datos para las elecciones guatemaltecas, no es posible que, del total de personas analfabetas, el 66.3% corresponda a mujeres y que ellas constituyan el 53.8% del padrón electoral[2]
       Apoyadas en la fuerza de la Ruah, confiamos y esperamos en que el desenvolvimiento de las pocas representantes que estarán legislando en el Congreso de la República en el período 2020 - 2024, sea ejemplar.  No imitando a los diputados, sino sabiendo desempeñarse desde su propia identidad.
Ana Luisa Argueta
Participante activa del Núcleo Mujeres y Teología

Guatemala, 3 de julio de 2019

 




[2] Datos del Tribunal Supremo Electoral de Guatemala, documento “Comparación entre este mes y el anterior a nivel de totales al 17 de marzo del 2019”, recuperado de https://www.tse.org.gt/index.php/informacion-electoral/estadisticas-de-empadronamiento, el 1/julio/2019