Haciendo un poco de historia…
La Constitución Política de la
República de Guatemala reconoce, en su artículo 4, los principios de igualdad
entre hombres y mujeres y no discriminación. En su artículo 51, la norma
suprema establece el deber del Estado de proteger la salud de la niñez y
adolescencia
La Ley de Protección Integral de
la Niñez y Adolescencia, Decreto 27-2003, reconoce, entre otros derechos, el de
la educación integral (artículo 36). El Estado de Guatemala ratificó en 1990 la
Convención sobre los Derechos del Niño, que incluye, dentro de sus
disposiciones, la obligación de adoptar medidas legislativas, administrativas,
sociales y educativas apropiadas para proteger a la niñez contra toda forma de
perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o
explotación, incluido el abuso sexual (artículo 19.1), así como garantizar su
derecho a la salud (artículo 24) y educación (artículo 28), orientada esta
última a inculcar el respeto a los derechos humanos y asumir una vida
responsable (artículo 29).
Constituye, también, uno de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS-, a los que se han comprometido los
Estados, procurar la igualdad de género (objetivo 5), concebida como un derecho
humano fundamental. En el marco de ese objetivo, la eliminación de la violencia
de género es una prioridad, pues representa una de las violaciones de derechos
humanos más generalizadas en el mundo actual.
No obstante, en Guatemala, la
existencia de regulación, las cifras locales actuales relacionadas a embarazos
en niñas y adolescentes, muertes maternas, extensión del VIH/SIDA y violencia
contra las mujeres permiten advertir que los compromisos plasmados en los
distintos niveles del ordenamiento jurídico no se han traducido en el goce real
de los derechos reconocidos.
En el marco del seguimiento a los
compromisos estales adquiridos, pese a que los órganos internacionales han
reconocido avances, los informes coinciden en que la violencia contra la mujer adolescentes
y niñas, sigue siendo un hecho generalizado, constituyendo el segundo delito
denunciado con mayor frecuencia. Un dato concreto en relación a las niñas y
adolescentes: Registros
de nacimientos de madres entre 10 – 19 años – Enero a abril de Año 2026: 20.069
madres entre 15 y 19 años; 691 madres entre 10 y 14 años, además en Guatemala
el embarazo en menores de 14 años es considerado violación porque no tienen
edad para consentir y por ello, es delito penal; 20.760 registro total de
nacimientos
La violencia contra las niñas y
adolescentes, evidenciada en las diversas cifras proporcionadas, tienen su
origen en la discriminación contra la mujer enraizada en la sociedad
guatemalteca. Frente al grave panorama local, el papel de la educación es
fundamental en la transformación de la realidad de violencia que se vive en el
país, y de la que son víctimas numerosas niñas, adolescentes y mujeres.
Desde el Núcleo nos planteamos la
urgencia y necesidad de asumir un compromiso más concreto en relación a la
erradicación de la violencia contra niñas y adolescentes. Y ahí nació el Proyecto:
Educación en valores, derechos y autocuidado.
Nuestros
objetivos son impulsar un proceso de formación integral que permita, desde una
educación temprana, cambios en los patrones socioculturales existentes que promueva el desarrollo integral de las niñas y
adolescentes pertenecientes a los grupos y zonas vulnerables de la ciudad de
Guatemala.
Queremos que crean y sientan que
tienen derecho a ser ellas mismas y ser felices. Desde la fe y la segura
presencia de la Divina Sabiduría en cada persona, sabemos que ese es el
Proyecto de Di*s para cada una de nosotras.
Hemos trabajado en este proyecto
desde el año 2023 hasta la fecha y seguimos haciéndolo. Hemos entrado en
contacto con grupos de adolescentes y niñas pertenecientes a sectores
marginales y vulnerables en poblaciones de Puente Belice, Colonia El Limón, en las
zonas 16, 6, y 18 de la capital.
Nuestro Proyecto consta de 8 talleres donde sus contenidos corresponden a temas como la familia, la cultura, la importancia de crecer en autoestima y valores de respeto, integridad, el autocuidado que parte del conocimiento del propio cuerpo, la violencia de género y herramientas concretas para evitar embarazos no deseados. También trabajamos la propia legislación referida al tema de la violencia. Y este año hemos incluido el cuidado del planeta para ir generando conciencia sobre la importancia del respeto a toda forma de vida en el planeta. Además, hemos realizado cinco sesiones de Defensa Personal, con una profesora de Artes Marciales. Forma parte del autocuidado.
Está siendo una experiencia muy
positiva para todo el equipo de trabajo y creemos que también las adolescentes
y niñas lo creen así, la ven gratificante positiva y necesaria y es un tiempo
de aprendizaje para ellas sobre estos temas poco trabajados y dialogados, no
solo en los centros escolares, sino en las propias familias. Todas aprendemos
de todas.
Pero lo más importante es la
experiencia profunda y emocional vivida entre todas. Se percibe la necesidad de
las adolescentes y sobre todo las niñas, de ser escuchadas, comprendidas en su
fragilidad y vulnerabilidad, queridas, abrazadas y reconocidas en su realidad
de hoy. Y los abrazos van y vienen generando un círculo afectivo que nos
envuelve a todas. Se ha promovido un espacio seguro y de respeto, donde cada
una de nosotras puede ser ella misma, en la confianza de poder compartir y
buscar respuestas a cada problemática que sufren, tanto al interior de sus
familias, como en su entorno social.
Creemos en ellas, apoyamos su
sueños, proyectos y esperanzas. Acompañamos, en la medida de lo posible, sus
procesos de crecimiento y maduración personal. Valoramos sus esfuerzos, sus
avances y seguimos con ellas en sus dificultades. Pero todo es caminar hacia
adelante. Saben que no están solas. Saben que pueden, si quieren, contar con
nosotras. Unas y otras formamos parte de la vida de todas.
Y estamos conscientes de que “muchas pequeñas gentes, en muchos pequeños lugares, haciendo muchas pequeñas cosas, pueden cambiar el mundo (Eduardo Galeano).

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