lunes, 10 de abril de 2023

CREDO DE LAS MUJERES GUATEMALTECAS

Estamos celebrando el tiempo pascual, la presencia viva del amigo, acogida, por primera vez, por María de Magdala. Una mujer con la mente y el corazón abierto, para ser capaz de descubrir presencia viva de la trascendencia en su corazón y en su espíritu. Amaba mucho y por eso creyó en lo que su sentipensar le hablaba al corazón como su verdad más plena. 

Creemos porque amamos. Así expresamos nuestra fe las mujeres amigas y seguidoras de Jesús de Nazaret. Este es nuestro Credo: 

“Creemos, porque amamos, a quien nos trasciende y no podemos nombrar por eso inventamos lenguajes nuevos con el que acercarnos a ÉL/Ella Sentipensamos que es una fuente de energía que nos da vida, que nos regala paz y armonía entre nosotras y con todos los demás seres de la creación. Creemos en aquel/aquella que podemos llamar Papá Bueno, Mamá entrañable, amiga, amante, compañera y compañero. luz, sabiduría, ternura, misericordia, amor incondicional, que nos permite recrearlo en cada una de nuestras experiencias. Por eso y por tantas cosas buenas que sentimos, creemos en Él/Ella, porque lo/la amamos. 

Creemos, porque amamos, en Jesús de Nazaret, al que podemos nombrar, tocar y reconocer en las hermanas y hermanos en los que descubrimos su rostro. Creemos, porque amamos a Jesús que nos hace hijas en el Hijo, que da sentido a nuestras historias, sueños y proyectos, que nos ama y acoge como mujeres, que nos acompaña, que nos hace sabernos y sentirnos dignas e importantes. Estuvimos con él desde el principio de su aventura por el Reino y nos quiere presentes en la transformación de cada día. Por eso y por tantas cosas buenas que sentimos creemos en Él porque lo amamos. 

Creemos, porque la amamos, en la Ruah a la que hemos aprendido a nombrar y que es nuestro aliento de vida. Ella es presencia, lugar de encuentro, empuje, verdad, fiesta, novedad, vuelo alto. También es desafío, riesgo y compromiso. Nos enseña a dialogar con la Verdad de D**s y la humanidad de Jesús. Creemos que está en lo más íntimo de nuestra intimidad, nos conoce y reconoce nuestro ser mujeres, anima nuestras luchas por nuestra propia dignificación y nos quiere libres y felices. Por eso y por tantas cosas buenas que sentimos creemos en Ella, porque amamos. 

Creemos, y por eso, empujamos el proyecto de una comunidad de iguales donde lo que importe no sea el nombre, sino la sororidad entre mujeres y hombres, porque ese es el sueño de Jesús, que todas y todos participemos de la mesa de la comensalía universal. Creemos que la verdadera religión es la que nos hace más humanas porque ella nos acerca a D**s, a todas y todos. Sabemos que nuestra fe se sostiene en el abrazo de Jesús, la confianza en D**s y la cercanía de la Ruah. Por eso y por tantas cosas buenas que sentimos creemos que otro mundo es posible y eso es lo que amamos.

 Creemos, porque las amamos, en nuestras raíces ancestrales que nos han enseñado a nombrar al Formador y Creador Corazón del Cielo, Corazón de la Tierra. Amando a todos y cada uno de los seres que integran la Casa Común en igualdad de relaciones, en sororidad y respeto, formando parte de ese equilibrio cósmico que humaniza. Y dialogando con la tierra, el viento, el aire y el fuego que conforman las entrañas de la vida, cantamos nuestra fe y nuestra esperanza. Por eso y por tantas cosas buenas que sentimos, creemos y esperamos un mundo nuevo”.

                                                      
 Chus Laveda 
Miembro del Núcleo Mujeres y Teología 




lunes, 6 de marzo de 2023

DIA INTERNACIONAL DE LUCHA DE LAS MUJERES


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  "Creemos que el siglo 21 verá el avance de la revolución feminista, la más larga y  pacífica de todas las revoluciones". (Françoise David - Marcha Mundial de las Mujeres). 
La conmemoración de la lucha de las mujeres por sus derechos, liberación, dignidad, igualdad y participación sociopolítica tiene una larga historia. En agosto de 1910, las mujeres reunidas en la Conferencia de Mujeres Socialistas en Dinamarca decidieron crear el Día de la Mujer. El mes de marzo fue elegido aleatoriamente.  En 1914 Francia eligió el 9 de marzo para hacer su acto y Alemania el día 8. Antes se había celebrado en varias fechas en los Estados Unidos; y el 1 de marzo en Suecia.

¿Y cómo se llegó al 8 de marzo? El 23 de febrero de 1917 por el calendario ruso, que correspondía al 8 de marzo en el calendario occidental, las tejedoras de Rusia comenzaron una huelga que cambió completamente el curso de la política del país. En 1921, la Conferencia de Mujeres Socialistas, celebrada en Moscú, adoptó el 8 de marzo como la fecha unificada del Día Internacional de la Mujer. A partir de esta fecha el 8 de marzo pasó a ser la fecha de las celebraciones de las luchas de las mujeres.

La historia de la huelga de las mujeres rusas fue olvidada por mucho tiempo y una nueva versión del 8 de marzo comenzó a circular entre el movimiento feminista y el movimiento obrero. Una triste historia que hablaba de una huelga, que ocurrió en 1857 en Nueva York, en la que 129 trabajadoras textiles habían sido quemadas después de que su jefe prendiera fuego a la fábrica.

Desde la década de 1970 este hecho fue cuestionado por las mujeres que estudiaron el tema. ¿Esta huelga realmente ocurrió? ¿Y las mujeres fueron quemadas? No había pistas sobre ellas en ningún periódico u otro documento de la época. Ni siquiera informes orales. Estas investigadoras fueron persistentes y buscaron por el origen de la fecha y demostraron que la historia del origen del 8 de marzo es muy distinta; es una historia alegre y de resistencia, que hace memoria de la exitosa huelga de las costureras de San Petersburgo, Rusia, en 1917, que obligó al Czar a cambiar radicalmente el régimen de opresión. La huelga fue el detonante de la Revolución Rusa.

Por tanto, el Día de la Mujer nació de la decisión de la Conferencia de Mujeres Socialistas en Dinamarca en 1910. Allí no hubo ninguna referencia a la huelga de Nueva York (1857), y a las 129 mujeres quemadas. Se señaló como origen del primer 8 de marzo de la historia la famosa huelga de mujeres costureras de San Petersburgo, (que correspondía al 23 de febrero por el calendario ruso)[1].

CELEBRAR, PERO NO ROMANTIZAR EL 8 DE MARZO
La pastora luterana Judith Vanosdol, nos invita a recuperar el real significado del Dia Internacional de las Mujeres. El 8 de marzo no es un  día  para romantizar a la mujer, y menos aún para regalarle flores, al menos que esto se entienda como un acto solidario. La pastora insiste que el Día Internacional de la Mujer “no es un día para proclamar la belleza de la forma femenina; una excusa para piropear; un día para poner a la mujer sobre un pedestal; o para elogiar cuan noble, sacrificada, sufrida, etcétera, que era, es y será. Sin embargo, cada uno de estos ejemplos profundiza la tendencia de objetivar y deshumanizar a las mujeres, cuando el objetivo del “Día” es ser solidarias y solidarios con la lucha de las mujeres en su vida y trabajo en la sociedad y comprometerse con la búsqueda de su liberación y dignificación”[2].  
Judith hace un recorrido de fechas históricas referidas a las reivindicaciones, protestas y asesinatos de mujeres en la lucha por sus derechos. En el Día Internacional de la Mujer se recuerdan hechos que recogen hitos a lo largo de los siglos y de la actualidad, como la participación femenina durante la Revolución Francesa en 1789, que exigía "libertad, igualdad y fraternidad"; la lucha de las trabajadoras estadounidenses de la industria textil, por sus pésimas condiciones de trabajo en 1857, reprimidas por la policía, donde muchas murieron; el primer Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores, en 1866, que aprobó la participación del trabajo profesional de las mujeres; la Conferencia de Mujeres de los Países Bajos contra la Primera Guerra Mundial, que definió el carácter antibélico de las movilizaciones femeninas.
Cuando romantizamos el Día Internacional de las Mujeres minimizamos e ignoramos la lucha de éstas y de muchas otras mujeres, que tiene más de dos siglos de expresión, y sigue siendo una necesidad y un imperativo todavía hoy. Los movimientos feministas y otros movimientos de mujeres, desde sus distintas perspectivas y pautas de actuación son la expresión de estas luchas. Las teologías feministas también participan de estas luchas desde sus diferentes contextos y distintas expresiones.
 

Colaboración de Alzira Munhoz  
Integrante de Núcleo Mujeres y Teología de Guatemala


[1] Cfr. Ana Isabel Álvarez González.  Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer (1910-1945). KRK-Ediciones: Oviedo, 1999. Versión en PDF. Acceso el 20 de febrero de 2023, Disponible en: Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer (studylib.es)  -- Vea tb: NÚCLEO DE PROFESIONALES Y TÉNICOS DEL PARTIDO COMUNISTA DE MADRID – Acceso el 22 se febrero de 2023, disponible en: Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer, 1910-1945 (CLARIFICACIÓN DEL MITO DEL 8 DE MARZO) (profesionalespcm.org)  

[2] Cfr. Judith VanOsdol-Hansen – Pastora Luterana - Trabaja en la Pastoral de las Mujeres y Género del Consejo Latinoamericano de Iglesias-CLAI. Acceso el 24 de febrero de 2023, disponible en: Día de la mujer - No romantizar (webselah.com)


miércoles, 15 de febrero de 2023

EL MITO DE LA RIVALIDAD HISTÓRICA ENTRE MUJERES 👭

“La conexión entre mujeres como una fuerza para la vida”.  Chaim A´jam B´a

Las teólogas feministas nos planteamos preguntas recurrentes sobre algunos comportamientos de opresión entre mujeres, de traición de género y aunque queramos justificarlo como un acontecimiento histórico, sabemos que su raíz está en el sistema patriarcal. Por esa razón es muy importante interpelar las relaciones de poder entre mujeres.  Hablo de las tensiones, encuentros y desencuentros entre mujeres como género.

No hay una rivalidad de mujeres como algo antiguo, sino como la desigualdad de condiciones y la violencia naturalizada de unas a otras.

Al margen de las narrativas bíblicas de los capítulos 16 y 21 del libro de Génesis, encontramos experiencias de la humanidad, como las marginaciones, discriminación, migración, trata de personas, desalojos territoriales, opresión, luchas de poderes etc. Hoy nos detendremos, en la experiencia de la lucha de poder entre dos mujeres desiguales ante el sistema económico patriarcal.  El texto parafraseado, trata de una mujer llamada Agar, que es comprada como esclava egipcia, para el servicio de otra mujer llamada Sara.

Sara plantea que para que se cumpla la promesa de Dios hecha a su esposo Abram, de tener descendencia, dispone del cuerpo de su esclava, como un vientre alquilado y obtener un hijo que ella no puede concebir.  El problema se da luego que Agar queda embarazada, cuando Sara observa que la esclava la mira con desprecio y esto provoca maltratarla; por la opresión recibida, Agar no tiene más opción que huir.  

La interacción entre Sara y Agar está determinada por el sistema de valor patriarcal.  

  El patriarcado no permite la interacción humana basada en el respeto y las alianzas mutuas.

En la configuración patriarcal, las mujeres quedamos atrapadas en rivalidades, pues las mujeres somos producto de este sistema social asimétrico, con una jerarquía rígida, que tiene la intencionalidad de desarrollar relaciones de superiores e inferiores, dominadas y dominantes, que establece una clara competencia, de ahí que socialmente hay roles valorados y devaluados. ¿Cómo nos sentimos accionando en contra de nuestra propia libertad y la de otras mujeres? La crisis patriarcal nos acecha más a las mujeres en nuestras relaciones, el poder autoritario, la opresión, la explotación, las hegemonías, hoy más que nunca debemos reflexionar sobre la forma de ejercer el poder en nuestras relaciones cotidianas, ya sea como madres, hijas, amigas, colegas, empleadas etc.

El mundo patriarcal no tolera las complicidades entre mujeres, por lo que es importante que apliquemos una crítica al poder a nosotras mismas y no solo a la “sociedad patriarcal”. Debemos reconocer las propias limitaciones y la posibilidad de construir con las otras una complicidad, una paridad, para cambiar la vida.

 Las mujeres tenemos cualidades que nos permiten relaciones asertivas, porque podemos acompañar, abrazar o simplemente respetar. Por esto, celebremos hoy que tenemos amigas, vecinas, comadres, confidentes, acompañantes, y cómplices.  Las mujeres requerimos de la sororidad para superar las dudas sobre nuestra valía, así también requerimos del reconocimiento y  fortalecimiento mutuo de las potencialidades, virtudes y talentos.

Delia Leal

Teóloga-Pastora Iglesia Bautista Luz.

lunes, 16 de enero de 2023

¿Qué huella dejas? 🌎👣


Cada vez recibimos noticias alarmantes respecto al cambio abrupto del clima en todos los países, sin exceptuar continente alguno. Hemos escuchado expresiones como: ¡esto es insólito!, ¡es increíble! y otras; las mencionamos como espectadoras algunas veces, y cabe considerar que dichos calificativos no quedan distantes de las acciones poco amigables de quienes la habitamos, y la realidad es que desangran nuestro planeta. De dichas prácticas acumuladas no escapamos en responsabilidad. 🌎👣

 Por ello, hay cuentas pendientes por solventar con urgencia. La Pachamama espera nuestra intervención como defensoras, como personas comprometidas con la vida.

 

En la consigna a la participación activa desde lo individual y colectiva a favor del ecosistema, en este año 2023, con esperanza convocamos a hacer nuestra esta reflexión:   

Oración de la tribu Lakota Sioux *

 * Oh! Gran Espíritu, Cuya voz oigo en el viento Y cuyo respiro da vida A todo el universo. 

¡Óyeme! soy pequeña/o y débil, uno de tus muchos hijas/os. 


Déjame pasear en la belleza y permite que mis ojos siempre puedan contemplar el rojo y el púrpura de la puesta de sol. 


Haz que mis manos respeten las muchas cosas que tú has creado y agudiza mis oídos para oír tu voz.


 Hazme sabia/o para comprender todas las lecciones que tú has escondido detrás de cada hoja y de cada roca. 


Dame fuerza, no para ser más fuerte que mi hermana/o sino para luchar .contra mi peor enemiga/o: yo misma/o. 


Y hazme siempre lista/o para ir ante ti con las manos limpias y la mirada recta para que cuando la luz se desvanezca como se desvanece la puesta de sol mi espíritu pueda llegar a ti sin ninguna vergüenza.



Colaboración de: Lilian Vega Ortiz
Integrante de Núcleo Mujeres y Teología de Guatemala

jueves, 8 de diciembre de 2022

MUJERES GESTORAS DE NUEVA HUMANIDAD


                                   Un canto de esperanza, Lucas 1,46-56                               “Por eso las mujeres mientras marchan y cantan siguen exigiendo vida digna, pan y rosas…”                En esta época en la que varias tradiciones cristianas celebran el tiempo litúrgico de Adviento, cabe preguntar cómo mantener la esperanza ante tanta adversidad y violencia latente sobre la vida y los cuerpos de las mujeres. Termina un año y pronto comenzará uno más, no obstante, los tipos de violencia infligidas hacia las mujeres a nivel global continúan, pero tampoco parecen importar, sino más bien, favorecen la prevalencia de los sistemas patriarcales que mantienen el orden social, desde lo económico, político y religioso; con lo que se impide el desarrollo de una vida digna.

El canto que el evangelista Lucas coloca en la voz de María de Nazaret (Lucas 1,46-55) evoca el espíritu liberador que caracteriza la tradición hebrea del exilio de Egipto, la tradición profética en el Testamento judío y la de los Evangelios en el Testamento cristiano. Esta tradición se centra en la liberación de las personas oprimidas y marginadas en los contextos socio culturales. Lo que anuncia María en este canto es una clara resonancia política respecto al fin de los privilegios de quienes oprimen este mundo[1]. Desde esta perspectiva: ¿en dónde se sitúa la liberación de las mujeres y los cuerpos de las mujeres frente al sistema patriarcal?

Uno de los mecanismos utilizados por el patriarcado ha sido el dominio de los cuerpos de las mujeres y su sexualidad a través de la reproducción. En el contexto de Israel, a las mujeres y a los hombres estériles se les consideraba estar fuera de “la bendición” de que Dios creara a través de sus cuerpos, por lo que a las mujeres se les discriminaba socialmente, no así a los varones[2]. En cambio, las mujeres fértiles gozaban de esa “bendición” siempre y cuando se ajustaran al sistema del control patriarcal, y fueran útiles a la hora del intercambio de sus cuerpos vírgenes, por dotes que beneficiaban a los varones.

La obra lucana impregna con maestría la visión humanizadora de su evangelio en los primeros dos capítulos, pese a que en los textos bíblicos predominan las visiones androcéntricas y patriarcales. En estos textos el autor utiliza varios paralelismos y antítesis a fin de abrir un nuevo horizonte de justicia, que lleva a la transformación de las relaciones de poder, y que incluye la participación igualitaria de las mujeres en el movimiento de Jesús, desde el inicio hasta el fin del evangelio (Lucas 1-2 y Lucas 24) [3].  

Las protagonistas en estos dos primeros capítulos son las madres de los futuros profetas que establecerán las bases para la liberación social y humana del pueblo: Isabel, mujer de edad avanzada, es bendecida con una maternidad tardía después de afrontar durante su vida el estigma social de ser estéril. Ella comporta la sabiduría de las justas que esperan la liberación, experimenta que es posible lo inverso, ya que de su cuerpo debilitado está por nacer una criatura llena de fuerza. María, una joven que ya estaba comprometida para casarse bajo la ley, afronta el estigma de un embarazo también insólito.  Ella representa la sabiduría de una nueva generación dispuesta a actuar ya en favor de la justicia, experimenta la “gracia” de ser copartícipe de una nueva creación.

El evangelista las vincula por parentesco y misión.  Isabel, reconoce la grandeza de la nueva sabiduría y se goza por la liberación que se está gestando en sus vientres.  María por su parte, exulta en su canto el triunfo del restablecimiento de un orden social fuera del dominio patriarcal, que crece ya en su útero; esa es su bienaventuranza, la proclamación de salvación. Por lo tanto, sus cuerpos y los de sus criaturas pasan de la dimensión privada a la dimensión política-pública en aras de una transformación social. Proclaman gozosamente el nacimiento de una nueva humanidad, bajo un gobierno según la voluntad divina y trascendente. Ambas se abrazan en sororidad, traspasando así los prejuicios y condicionamientos establecidos para ellas.

Este gesto profético del abrazo intergeneracional puede alentar hoy a las tantas luchas de las mujeres por alcanzar la vida digna, desde los diversos contextos y ámbitos donde se ubican. Las mujeres gestan en sus cuerpos nuevas relaciones capaces de superar la enemistad y la competencia para dar paso a la inclusión, así como la creación de redes para alcanzar juntas metas que contribuyan a la humanización.

¿Qué proclaman hoy las mujeres?

·         La bienaventuranza de la alegría compartida por los logros y los derechos que se van alcanzando.

·         La bienaventuranza de ser gestoras de nuevos pensamientos, epistemologías y saberes.

·         La bienaventuranza del poder de dar vida, no única y exclusivamente como reproductoras por medio de maternidades, sino de generar nuevas condiciones para la vida digna de otras, otros y otres.

·         La bienaventuranza de abrazar la memoria y las reivindicaciones de las mujeres de generaciones pasadas para no olvidar su legado.

·         La bienaventuranza de acoger la sabiduría y la fuerza de las nuevas generaciones que tienen en sus manos el desarrollo de prácticas humanizadoras.

·         La bienaventuranza de la lucha por la defensa de los cuerpos de personas vulnerables, ante el abuso del poder de los sistemas imperantes.

·         La bienaventuranza de la esperanza que se teje desde la sororidad y la solidaridad hacia quienes más sufren violencia y opresiones.

·         La bienaventuranza de la indignación ante la injusticia y la normalización de la desigualdad de las mujeres.

·         La bienaventuranza de la búsqueda de la interconectividad y la armonía con la naturaleza y el cosmos.

 “…Así las mujeres siguen proclamando con sus cuerpos y voces, la llegada de un tiempo nuevo”.

                                                                   Lubia De León                                                                         Integrante de Núcleo Mujeres y Teología



[1]Isabel Gómez Acebo, Lucas, guía de lecturas del NT (España: Editorial Verbo Divino,2008), 49.

[2]Ivoni Ritcher Reimer, “Lucas 1 y 2, una perspectiva feminista…y la salvación se hacer cuerpo”, RIBLA 44, (2003), 37.

[3]Ibíd., 33.


miércoles, 23 de noviembre de 2022

16 días de activismo contra la violencia de género


Campaña contra la violencia doméstica y "Día Internacional de Conmemoración de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer 2022". Desde 1991, desde el 25 de noviembre (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer) hasta el 10 de diciembre (Día de los Derechos Humanos), la comunidad internacional ha observado los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género. Las fechas son significativas y señalan que la violencia contra las mujeres es una violación de los derechos humanos.

Esta campaña, dirigida por el Secretario General de las Naciones Unidas y la de las mujeres desde 2008, tiene como objetivo prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo al pedir acciones globales para crear conciencia, promover la promoción y crear oportunidades para el debate sobre los desafíos y las soluciones.

Es una campaña internacional que surgió del primer Global Women's Leadership Institute. Los participantes eligieron las fechas de la campaña con el fin de vincular  la violencia de género y los derechos humanos de manera simbólica, así como para enfatizar el hecho de que la violencia de género, y especialmente la violencia contra las mujeres y las niñas, constituye una violación de los derechos humanos. 

Las organizaciones de mujeres, las organizaciones no gubernamentales nacionales, regionales e internacionales, así como los organismos de las Naciones Unidas y los gobiernos, crean conciencia, movilizan a los gobiernos, exigen rendición de cuentas y muestran progresos en la eliminación de la violencia de género. La campaña global 16 Días  se basa en los valores feministas, los principios de derechos humanos y la creencia de que un mundo sin violencia es posible.

La Campaña global 16 Days es una de las campañas más largas del mundo. Desde su creación, ha servido como un vínculo entre el activismo local y global para resonar las voces feministas y garantizar la rendición de cuentas por los derechos humanos de las mujeres a través de las fronteras y reunir a diferentes movimientos. Esta campaña sigue teniendo una gran relevancia para todas las mujeres cuya dignidad sigue estando amenazada.

Casi 1 de cada 3 mujeres ha sido abusada en su vida. En tiempos de crisis, las cifras aumentan, como se vio durante la pandemia de COVID-19 y las recientes crisis humanitarias, conflictos y desastres climáticos. Un nuevo informe de ONU Mujeres, basado en datos de 13 países desde la pandemia, muestra que 2 de cada 3 mujeres informaron que ellas o una mujer que conocen han sufrido algún tipo de violencia y tienen más probabilidades de enfrentar la inseguridad alimentaria. Solo 1 de cada 10 mujeres dijo que las víctimas acudieron a la policía en busca de ayuda.

Detener esta violencia comienza con la creencia de las sobrevivientes mediante la adopción de enfoques integrales e inclusivos que aborden las causas básicas, transformen las normas sociales dañinas y empoderen a las mujeres y las niñas. Con servicios esenciales centrados en las sobrevivientes, la policía, el poder judicial, la salud y los sectores sociales y con fondos suficientes para la agenda de los derechos de las mujeres, podemos poner fin a la violencia de género.

En el marco de la Conferencia de Mecanismos de Protección de las Naciones Unidas, organizada por el Centro de Derechos Humanos de la UCAB en conjunto con el Centro de Justicia y Paz, Alda Facio, directora del Grupo de Trabajo sobre la discriminación contra la mujer en la ley y en la práctica, explicó algunos tipos de tortura contra las mujeres que son castigadas y que las mujeres deben hablar sobre si están siendo víctimas de alguna de ellas.

La Ley Orgánica del derecho de las mujeres a una Vida Libre de Violencia expone 20 tipos de violencia, como explica la Rede Naranja[2], para facilitar la comunicación y difundir los derechos de las mujeres. Son los siguientes:

1. Violencia psicológica: considerada como cualquier acto que puede disminuir la autoestima de una mujer y conducir a la depresión, o incluso al suicidio.

2. Acoso: Cualquier tipo de comportamiento abusivo destinado a acosar, intimidar o chantajear a una mujer.

3. Amenaza: anuncios o actos para causar daños futuros para intimidar a las mujeres.

4.  Violencia física: cualquier acto que cause daño físico o sufrimiento a las mujeres.

5. Violencia doméstica: cuando cualquier tipo de familiar o persona con la que se tiene una relación afectiva ataca, amenaza o intimida a una mujer.

6. Violencia sexual: conducta que va en contra del derecho libre de las mujeres a decidir sobre su sexualidad.

7. Acceso carnal violento: violencia sexual que consiste en introducir cualquier tipo de objeto u órgano en las partes íntimas de la mujer mediante violencia o amenaza.

8. Prostitución forzada: cuando obligan a la mujer a realizar actos sexuales con fines económicos.

9.  Esclavitud sexual: cuando una mujer es vendida, intercambiada u obligada a realizar actos sexuales.

10. Acoso sexual: cuando un individuo requiere actos sexuales o cualquier otro comportamiento de la misma naturaleza que una mujer, bajo una promesa o amenaza de hacerle daño.

11. Violencia en el ámbito laboral: es la discriminación contra la figura de la mujer en el ámbito laboral lo que dificulta el acceso al empleo, la promoción, la estabilidad laboral, etc.

12. Equidad y violencia económica: cualquier acción que sea producir limitaciones económicas para controlar sus ingresos.

13. Violencia obstétrica: cuando un profesional de la salud mantiene un tratamiento deshumanizante, abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, resultando en la pérdida de autonomía de la mujer.

14. Esterilización forzada: cuando las mujeres son privadas de su capacidad biológica y reproductiva sin su consentimiento.

15. Violencia en los medios de comunicación: cuando las mujeres son explotadas, discriminadas, deshonradas o humilladas a través de cualquier medio de comunicación

16. Violencia institucional: autoridades, instituciones, funcionarios, agentes, etc., retrasan, dificultan o impiden el acceso a políticas públicas que garanticen los derechos de las mujeres.

17. Violencia simbólica: cualquier tipo de mensaje o símbolo que transmita la desigualdad, discriminación y/o subordinación de las mujeres en la sociedad.

18. Trata de mujeres, niñas y adolescentes: cualquier proceso para llevar a una mujer, niña o adolescente a la explotación sexual; captura, reclutamiento o transporte transfronterizo con fines de lucro.

19. Inducción o asistencia al suicidio: considerada como una consecuencia extrema de la violencia psicológica, el acoso y la amenaza.

20. Feminicidio: asesinato de una mujer por el simple hecho de ser mujer.

Las mujeres que sufren algún tipo de violencia, y todas las personas que las conozcan o acompañen pueden y deben denunciar cualquier acto de violencia: ante el Ministerio Público, los Juzgados de Paz, los Ayuntamientos, Jefaturas Civiles, Comisarías de la Mujer u otros organismos policiales, unidades de mando fronterizo y cualquier otra organización, división, tribunal o institución que tenga asignada esta competencia.

                                                      (Organizado por Alzira Munhoz)                                                  Integrante de Núcleo Mujeres y Teología