jueves, 5 de marzo de 2020

TENTACIONES Y REALIDADES


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Comenzamos otra cuaresma y debemos pensar cuál será nuestra penitencia o ayuno este año: ¿Nos restringiremos algún alimento, o fumar, o el café, o las salidas con amigos/as? ¿Visitaremos enfermos, ancianos, huérfanos? ¿Apoyaremos alguna institución benéfica con dinero o con nuestro tiempo?

En esta época no puedo dejar de pensar en las personas guatemaltecas que viven en perenne penitencia y ayuno. Según el Índice de Pobreza Multidimensional de Guatemala, publicado en diciembre de 2018[1], el 60% de guatemaltecos viven en pobreza multidimensional, o sea que viven con privaciones en el 30% o más de los indicadores utilizados en el estudio. Es decir, que 6 de cada 10 guatemaltecos apenas cubren sus necesidades de alimentación o ni siquiera eso. Y no olvidemos los factores que agudizan la pobreza: ser mujer, ser indígena, ser persona con discapacidad, vivir en un área rural lejana o vivir en un área urbana roja, etc.

En el primer domingo de cuaresma, la liturgia de la Palabra trata el tema de las tentaciones de Jesús antes de iniciar su vida pública. Yo diría que, aquí en Guatemala, las tentaciones más frecuentes a nivel social son la avaricia, la indiferencia y la falta de solidaridad. Por eso quienes tienen poder político o económico caen tan fácilmente en las redes de la corrupción. No hay otra explicación para que este país tenga en el abandono a más de la mitad de su población.

El miedo es generador de grandes tentaciones. Nuestros miedos nos marcan, nos dominan, nos tornan agresivas/os. No es el odio el antónimo del amor; es el miedo. Es por miedo que quienes ostentan el poder recelan y agreden, por miedo a los poderes de los y las otras.  Es su inseguridad la que los hace lastimar, humillar, rebajar. Y mientras más capaz, más segura y más madura la otra persona, más amenazados se sienten y más necesidad tienen de acabar con la amenaza.

Tristemente, a nivel social y político esto ha causado que en Guatemala los gobiernos no inviertan como se debe en educación, no sea que la población aprenda a ser crítica y a tomar buenas decisiones. ¡Grave peligro para la corrupción y la impunidad! Ya vemos cómo el nuevo gobierno está demostrando que tiene miedo a las ongs, porque están formando a la población, ayudando a generar consciencia, autodeterminación y ciudadanía. Sobre todo porque el mayor trabajo se ha venido realizando entre la población más vulnerable, discriminando positivamente a sectores de población indígena y mujeres. Este trabajo de hormiga podría llegar a transformar la sociedad guatemalteca, ¡qué peligroso para quienes quieren seguir aprovechándose de una población ignorante y manipulable!

A otro nivel, también en las instituciones sucede que autoridades inseguras prefieren deshacerse del personal competente, no sea que les pongan en evidencia. Por supuesto, se sienten más cómodas rodeadas de soba-levas sigue-órdenes que de personal capaz y proactivo que aporte buenas ideas y rete su capacidad de reconocer y adaptarse a los signos de los tiempos. El miedo y la inseguridad de las personas corruptas e incapaces que llegan a posiciones de poder ¡causan tantos estragos!

Con demasiada frecuencia las mujeres recibimos ataques que son consecuencia del miedo a nuestras capacidades, a nuestras voces, a nuestros argumentos, a nuestra sensibilidad. En nuestras historias de vida fácilmente nos encontramos en situaciones así, porque en las sociedades patriarcales, a mayor superación de las mujeres, ya sea a nivel personal o profesional, en vez de recibir recompensas recibimos más palo, pues crece el recelo y el miedo en los hombres. Y entonces se despierta en nosotras también el miedo; y la tentación es a rendirnos, retroceder, caer de nuevo bajo la dominación, reprimirnos y auto-anularnos.

¡Pero no!  No debemos caer en esa tentación, ¡Dios no lo permita! La victoria de Jesús sobre las tentaciones en el desierto fue como su “rito de iniciación”, con el cual quedó acreditado para iniciar con fuerza su misión: su predicación y su testimonio sobre el Reino, fiel a la Voluntad Divina hasta la muerte en cruz. Cada victoria sobre nuestras tentaciones de indiferencia, insolidaridad o de rendirnos al miedo nos va preparando, como a Jesús, para trabajar con más fuerza y empeño en nuestra misión de construir Reino aquí y ahora, hasta las últimas consecuencias.

Al final de cuentas, la gran tentación es la de olvidarnos de la Shekinah, olvidarnos de que la Ruah no nos abandona cuando tenemos actitud de escuchar humildemente Su Voz[2] y actuar en consecuencia. Ruego que, en esta cuaresma 2020, nuestras penitencias y oraciones nos conduzcan a prestar más atención a esa Voz y a renovar nuestras fuerzas para vencer las tentaciones que se nos presenten, y así llevar a feliz término el trabajo que la Sabiduría nos tiene programado para este año.

Escrito por Regina Castañeda. Ingeniera Química Industrial y estudiante de Teología


[2] Uso “Su Voz” y no “Su Palabra” porque la Sabiduría Divina la encontramos tanto en las Sagradas Escrituras como en la realidad de la vida, cualquiera sea el contexto en el que nos encontremos, siempre que prestemos atención conscientemente, con corazón y mente bien dispuestos.


8 de marzo 2020


El lema del 
Día Internacional de la Mujer 2020, celebrado este 8 de marzo, es “Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres”. Como parte de la conmemoración del Día de la Mujer, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) invita a participar en redes sociales con la hashtag #GeneraciónIgualdad.


Puedes visitar el enlace pinchando aquí:  https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/2/compilation-small-actions-big-impact-for-generation-equality



lunes, 20 de enero de 2020

2020 TIEMPO DE ESPERANZA Y OSADÍA EN LA BÚSQUEDA DE NUEVOS HORIZONTES


   

Hermana. Alzira Munhoz – CF
Los textos bíblicos que escogí como preparación para esta Navidad son evocados para apoyar la utopía de muchas personas y grupos que creen en la posibilidad de construir un mundo diferente. Hace algunos años el Foro Social Mundial viene afirmando que "otro mundo es posible". ¡Y cuantos cambios han tenido lugar en el mundo de las repercusiones de la FSM! Fui a escudriñar la palabra de Dios para ver cómo ella ilumina y ayuda a discernir qué mundo realmente soñamos y queremos construir, o, que horizontes estamos mirando.

La utopía bíblica habla de edificar un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra, donde habita la justicia (cf. 2Ped 3,13), donde no hay más muerte, ni luto, ni clamor, ni dolor (cf. Ap 21,4); donde cesa la lágrima de cada rostro. Y el oprobio que pesa sobre el pueblo es removido (cf. Is 25,8); donde nadie practica la maldad y la destrucción en todo el planeta (cf. Is 11,9); donde no se oye más ni llanto, ni luto, ni desesperación; donde no existe mortalidad infantil, o pedofilia, o explotación de menores, o tráfico de personas; o personas mayores que viven abandonadas, deprimidas, sin dignidad y sin respeto por su ancianidad (cf. Is 65,19b-20). 

En el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra, los trabajadores rurales tienen su pedazo de tierra y pueden cultivar la agricultura familiar para su propia subsistencia; y también casas para habitar con seguridad y dignidad con sus familias (cf. Is 65,21-22); las mujeres no engendran más hijas e hijos para el abuso, el aborto, las drogas, el hambre, la violencia o cualquier otra desgracia (cfr. Is 65,23). 

En el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra la humillación y la vergüenza de vivir se sustituyen por la alegría y la solidaridad universal "permanente". El robo, la explotación y la injusticia dan espacio a la ley de la equidad en todas las naciones (cf. Is 61,7-8). La paz es la administradora de la tierra y la justicia su autoridad suprema; y si no se oye hablar más acerca de la violencia, ni en la devastación, la contaminación y la destrucción en cualquier parte del planeta (cf. Is 60,17-18).

En el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra hasta el León es tan vegetariano como el buey, y ya no agrede y mata para sobrevivir. El leopardo, tan serio y autoritario, pero es también muy paciente y reflexivo. El lobo, tan sospechoso e individualista, pero de gran perspicacia y sentido de la realidad, es capaz de convivir con el chivo, tan irreverente, rebelde y atrevido, pero tan alegre y jovial, y con el cordero, tan tímido y sumiso, pero de una generosidad extrema. La vaca y la osa, como amigas, comparten sus alimentos naturales y enseñan a sus hijos a entretenerse y dormir juntos, sin prejuicios y desconfianzas. De hecho, todos los hijos chiquitos, de animales o seres humanos, desde pequeños aprenden a respetar las diferencias y a desarrollar el sentido del cuidado como elemento clave para la armonía entre ellos y con la naturaleza. Hasta la víbora, que es tan mal interpretada, se divierte, como una niñera cariñosa, jugueteando con el niño de pecho, enseñándole a gatear y caminar por sí mismo (cf. Is 11,6- 8).

Las utopías que se expresan en estos textos bíblicos ayudaron a fortalecer la esperanza del pueblo de Israel y de los primeros cristianos en tiempos difíciles, cuando todo parecía un callejón sin salida y no estaba claro el camino a seguir. Hoy, ellas apuntan a otras direcciones ayudándonos a avanzar en el camino y, cada día, mirar nuevos horizontes. 

Sin embargo, el discurso moderno sobre la utopía resultó de la desacralización del mundo en el período del Renacimiento, hace algunos siglos. En la medida en que el ser humano, comenzó a dominar los recursos técnicos y científicos que interfieren el curso de la naturaleza y mejora la convivencia social, surge la necesidad de diseñar el futuro y prever el modelo ideal de sociedad. En este contexto, en el Siglo XVI, Thomas Moore comparó la utopía como un "lugar ideal" donde se satisfacen todas las necesidades, deseos y anhelos, es decir, donde podemos vivir en armonía y equilibrio. Nosotras/os también estamos en busca de esta utopía porque nuestras vidas están aún lejos de nuestros ideales personales y colectivos, fragmentados por sufrimientos e injusticias causadas por sistemas inhumanos y destructivos. 

Aunque los diccionarios clasifican la utopía como un "no lugar", o "lugar ninguno", que no está aquí y ahora, nosotras/os resignificamos la utopía como "el sueño todavía no realizado, pero que es posible llegar a ser una realidad". Un ejemplo actual de esto son las actuales comunidades de budistas en el mundo, comprometidas con la transformación de la realidad, que enfatizan el "solo aquí" y el "solo ahora" como lugar de la "tierra pura", es decir, el "Nirvana". Así, de "no lugar" el significado del término utopía se convirtió en "lugar del aquí y ahora". La persona que no puede encontrar la "tierra pura", el Nirvana, "aquí y ahora", no la encontrará en ningún otro lugar, ni después de la muerte. La utopía está "aquí y ahora" indicando cuales caminos debemos seguir para alcanzar el "buen-vivir" y "el buen-convivir".

Los movimientos locales y globales iniciados por organizaciones indígenas, campesinas, ecologistas, ecofeministas y otras, así como el movimiento francisclariano, también entienden que la utopía pasa por el "aquí y ahora", en esta tierra, concebida como un organismo vivo, fecundado por la Divina Fuente de la Vida. Esta visión conduce a crear alternativas de agricultura orgánica, de revitalización y reforestación de zonas devastadas, de preservación de los recursos naturales, de desarrollo económico sostenible y de muchas otras iniciativas en favor de la vida.

A su vez, los movimientos globales por la paz, justicia y transformación social también son "espacios utópicos" donde se fomenta la tolerancia, la convivencia, la cooperación, el respeto, el reconocimiento y la interacción de las diferencias humanas, culturales, religiosas etc., con el fin de construir un mundo más cariñoso y solidario. Che Guevara lo entendió como el "sentimiento colectivo", o el "gran amor", que absorbe el pequeño "yo", abriéndolo a una dimensión cósmica de cuidado y ternura: "luchar sí! pero sin jamás perder la ternura", dijo. Gandhi también vivió y difundió esta actitud como "no violencia activa". San Francisco y Santa Clara de Asís fueron más allá, en su cuidado y fraternidad universal a todas las criaturas asumiéndolas como hermanas. La hermana misionera Dorothy Steiner, entendió que la floresta amazónica, así como sus pueblos, suspiran por vida, justicia y paz; por lo que entregó su vida a esa causa. Más cerca de nosotros, aquí en Guatemala y en otros países de Centroamérica, tenemos tantas otras personas, como Rigoberta Menchú, Julia Oquelí, Mirna Mack, Berta Cáceres, Mons. Gerardi, Beato Obdulio Arroyo, San Óscar Romero, que son reconocidas por su lucha y por su vida entregada a la causa de los derechos humanos y los derechos de la madre tierra. 

Hoy, sin duda, los movimientos de mujeres, en todas sus expresiones, constituyen uno de los espacios más propicios y fecundos para la realización de las utopías. Con determinación ellos contestan los dualismos: cuerpo/espíritu, público/privado, sexualidad/espiritualidad profana/sagrado, y, por extensión, hombre/mujer, blanco/negro, pobre/rico y muchas otras dicotomías. Estos movimientos de mujeres defienden la integralidad y las alianzas, y no las dicotomías y jerarquías. La Teología Feminista enfatiza que lo cotidiano es el lugar fértil desde el cual debemos tejer nuestra reflexión teológica. Las mujeres, no queremos una única y/o mega utopía, en un futuro lejano. Sí, queremos muchas pequeñas utopías diarias "aquí y ahora". Utopías diversificadas, plurales, pero con fuerza transformadora en nuestra cotidianidad histórica, corporificada, y, a veces, tan fragmentada y dolorida. Este es el suelo donde se fecunda la Teología Feminista, para muchas utopías. No hay una gran utopía, pero muchas utopías plurales, diversificadas. pero también la alegría de la celebración[ii], creatividad y esperanza.

Con certeza, hoy, la Divina Fuente de la Vida fomenta utopías en muchas organizaciones de mujeres, que se levantan, toman la palabra y exigen el reconocimiento de los derechos que les han sido negados durante siglos. Solamente la mirada de fe es capaz de percibir esta Presencia Divina, despertando y alimentando utopías en el movimiento mundial de mujeres, que se extiende y diversifica en cada país, en cada cultura, en cada iglesia, en cada religión. Hace décadas, las mujeres de todo el planeta, estamos mostrando que otro mundo es posible "aquí y ahora". Rompimos el silencio sobre la opresión y la violencia, conquistamos el acceso a la educación que nos fue negado, y seguimos luchando por mejor acceso a los servicios de salud, por estabilidad económica, por seguridad ambiental y por derechos para nosotras, para nuestras comunidades y para toda la humanidad. Creamos cambios en muchas actitudes sociales y reivindicamos nuestro espacio de liderazgo en nivel de toma de decisiones porque creemos que es posible "hacer la diferencia". La Marcha Mundial de las Mujeres, creada el año 2000, que se extiende en casi todos los países del globo, es una señal viva de la energía y de la fuerza que nos habita, como también de nuestra capacidad de organización y de articulación local y mundial. 

De hecho, según Kiyoko Takeda[i], que participó del Consejo Mundial de Iglesias, existen tres fuentes de "energías primordiales" que llevan a la gente a actuar: la primera es la "energía del desespero", que mueve las personas sin esperanza a luchar para romper las barreras que las encierran en el sufrimiento, en la pobreza, en el hambre, o en otras necesidades no satisfechas. La segunda está en el "ethos" moral o religioso, en las ideas filosóficas, en los conceptos de valores, en los cuentos, en las artes y la música, en la literatura y la poesía de las culturas nativas, que permiten la comprensión tradicional del ser humano y del sentido de la vida. La tercera consiste en el la "energía de las mujeres". No sólo de las mujeres de países empobrecidos, sino también de muchas organizaciones de mujeres de países considerados muy avanzados. Esas "energías primordiales" son utopías que indican nuevas formas y direcciones, fomentando el cambio de paradigmas. La teóloga coreana Chung Hyun Kyung mencionó algunas características de los cambios de paradigmas, presentes en las nuevas utopías emergentes. Las presento aquí, porque nos ayudan a entender cómo el momento que estamos viviendo, aunque lleno de contradicciones, puede abrir para nuevos horizontes:

➢ Estamos pasando de una utopía
➢ Estamos pasando de una utopía abstracta, idealizada, para una utopía encarnada, corporificada, donde las necesidades, deseos y anhelos más profundos de nuestros cuerpos sean respectados y tomados en consideración. 
➢ Estamos pasando de la vida fantástica de la imaginación, para nuestra vida cotidiana
➢ Estamos pasando de un tiempo: “tal vez en el futuro”, para el momento “aquí y ahora”.
➢ Estamos pasando de una dirección de metas, a una orientación a través de procesos
Y para llegar a la utopía, estamos eligiendo no sólo el camino de la lucha.

Para concluir, volvamos al texto utópico de Isaías que dice: "en el momento adecuado hago que se realicen estas cosas" (Is 60, 22b). Y más adelante: "Regocíjense con lo que ya está ocurriendo: ¿no entiendes? Estoy creando un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra" (cf. Is 65,17- 18). Sin duda, nosotras/os también estamos convocadas a colaborar en esta Nueva Creación. 






Este artículo fue escrito por Hermana Alzira Munhoz. Religiosa Brasileña, de la congregación de las Hermana Catequistas Franciscanas. Es teóloga y catedrática de teología en varios centros de formación teológica en Guatemala. Actualmente es participante activa del Núcleo Mujeres y teología de Guatemala.

[i] KIYOKO, Takeda. Inquire into indigenous cultural energies. In: JENKINS, D. (Ed.). The humanum studies, 1969-1975. A collection of documents. Genebra: Consejo Mundial de las Iglesias, 1975, p.97-103. 
[ii] KYUNG, Chung Hyun. El lugar y las posibilidades de la utopía hoy. In: SUSIN, Luís Carlos (Org.). Teología para otro mundo posible. San Pablo: Paulinas, 2006, p. 249




martes, 10 de diciembre de 2019

Adviento con ojos de Madre

                                                                  




La semana pasada, estaba en una librería religiosa, escogiendo unas meditaciones para regalitos de un intercambio en un convivio navideño. Al cancelar la cuenta, la encargada del lugar compartió un saludo de la época “¡Que el niño Jesús te traiga todo lo que quieras para el año que viene y muchas bendiciones!”

    Estas palabras, muy comunes en la época navideña en Guatemala, me hicieron pensar, hasta me chocaron. Recordé las preparativas para la época navideña de mi infancia y juventud, y no incluían a un niño Jesús regalón.       De chiquita en Lowa, la época navideña extendía desde el primer domingo de adviento hasta la celebración de Epifanía. Central a estas festividades eran hacer los regalos para familiares y amigos, sumergirse en la magia de la cocina con pastel de frutas y galletas especiales de la temporada, adornar el árbol y colocar el nacimiento, y como guinda de todo, la pastorela.

    Vivíamos en el campo. En la aldea cercana había una pequeña iglesia luterana, dado que la comunidad Danesa era la más fuerte en ese rinconcito del mundo, y las tradiciones navideñas eran muy importantes.  La pastorela empezaba con la Anunciación, seguido por la Visitación, luego la búsqueda de hospedaje en Belén, un nacimiento repentino en el pesebre, la visita de los pastores y los reyes magos, con la presencia constante de ángeles. Acá, el papel principal es el de la Virgen María, seguido por el ángel (papel siempre desempeñado por una niña). Era una historia de maternidad, con mujeres en los puestos centrales.

    Tal vez, lo más importante es el rol de los regalos en estas tradiciones. El énfasis es en dar regalos, no recibirlos. El ángel da el regalo del aviso de la maternidad a María y luego a los pastores. Los pastores comparten este regalo con la nueva familia. Los reyes traen regalos de lejos. Y el regalo principal es el que da Dios Padre al Mundo.  Pero nunca se nos ocurría que el recién nacido nos iba a traer regalos a nosotros. ¿De dónde? Suficiente era habernos brindado nuestra vida. Esto de regalos mundanos corría por cuenta de Santa Claus.

    Hoy de adulta en Guatemala, el personaje principal de los cuadros navideños sigue siendo para mí la Virgen. Ella es la que escucha al Ángel Gabriel y accede a los designios de Dios. Ella, jovencita, embarazada, aún sin marido formal, en peligro de ser apedreada, comparte la espera con otra primeriza, la prima Isabel. Como mujer en una sociedad fuertemente patriarcal, sufre pobreza y marginación. 

Es madre de un hijo excepcional, con la rebeldía de la adolescencia y una adultez fuera de las normas de la sociedad. Llora al pie de la cruz, madre de su hijo asesinado.  Aún con todo ello, es discípula de primer orden y compañera anciana de la Iglesia primitiva. María es nuestra compañera en la pobreza, marginación y opresión. Es nuestra guía en este camino del Reino. Como nuestra hermana comparte los momentos de desesperanza, dolor y los de alegría. Ella no buscaba regalos del niño Jesús.













Esta reflexión ha sido escrita por Sheryl Schneider, participante activa del Núcleo Mujeres y Teología. Guatemala 

jueves, 31 de octubre de 2019

Geraldina Céspedes: ¿Por Qué no le llamamos madre a Dios?


A continuación les anotamos el enlace de la entrevista realizada por Carmen Quintela, a la Doctora en Teología, Geraldina Céspedes, integrante del Núcleo Mujeres y Teología en Guatemala. 


Es posible leer la Biblia con lentes feministas. Entender que la imagen de Dios no es necesariamente la de un hombre. Reconocer a las mujeres que tuvieron peso en la religión. Geraldina Céspedes es teóloga y una de las mujeres que inició los estudios de la teología feminista en Guatemala. En esta entrevista reflexiona y expone la religión y la fe desde la visión que busca la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
Geraldina Céspedes tiene una sonrisa permanente. Se emociona con cada pregunta y responde convencida. Céspedes es dominicana, aunque lleva más de dos décadas en Guatemala. Es teóloga y feminista. Católica y feminista. Se puede ser ambas cosas, dice, claro que se puede.
Ha dedicado media vida a probarlo. A demostrar que se puede leer la Biblia con otra mirada. Que hay mujeres en la historia de las religiones que tuvieron un papel determinante, crucial, imprescindible. Que es necesario señalar el patriarcado en el cristianismo. Deconstruir las religiones para reconstruir una fe, una academia y un estilo de vida donde no se deje a las mujeres en segundo, tercer o cuarto plano.  ..... leer más en el siguiente enlace: 

https://agenciaocote.com/geraldina-cespedes-por-que-no-le-llamamos-madre-a-dios/

Esperamos que sea de su agrado esta amena e ilustrativa entrevista.





miércoles, 23 de octubre de 2019

Simón el leproso, desde otra ventana

                 


El Bibliodrama
    La técnica del Bibliodrama es la dramatización de una historia o porción bíblica, que abre las posibilidades de recrear a cada personaje, darles vida y así comprender desde “las propias sandalias”, la empatía en cada rol, en cada escenario. Gracias a esta técnica surgen nuevos pensamientos y otras maneras de ver el texto bíblico, aunado a la sospecha hermenéutica feminista. A continuación comparto un monólogo, luego de la experiencia personal al caracterizar a uno de los personajes del Texto de Marcos 14:1-9. Es una propuesta para otra masculinidad.
 Esa mujer, entra a hurtadillas, sin embargo porta algo que inunda la estancia…No estaba invitada y Jesús la acoge y la defiende. No era amiga de ninguno y resulta ser el centro...

      Trato la manera de dormir y no puedo. Se repiten en mi cabeza las palabras de Jesús defendiendo a la mujer. ¿Por qué no lo escuché?… estaba sordo. Me siento avergonzado. Y, con el acoso de todos, faltó poco para sacarla…pensaba y cuestionaba: ─ Esta es mi casa y estos mis invitados ¡No sé cómo se atrevió a entrar sin mi consentimiento!…Que Jesús haya venido no quiere decir que entre cualquiera… ¡Es una transgresora!...
Sin embargo, desde que todos se fueron, y Jesús con ellos, no me sentí bien. Recuerdo lo que decíamos por cada movimiento y detalle de la mujer que vino a verlo…Y yo, como anfitrión, me uní a los demás para seguir recriminándole…
No puedo olvidar la escena, se notaba agradecida y a la vez consternada, y por más que nuestras murmuraciones eran continuas, ella mantuvo la calma, se mostraba… como empoderada. Me cuesta entenderlo. Me parece que guardaban una sólida amistad. Pero, me siento contrariado…

Debo ubicar todo lo que pasó:
Por un lado, la mujer es una extraña, busca a Jesús, le trae un regalo y logra ser el foco de atención con ese perfume. ¡Y se gana la complacencia del maestro! Además, él la defiende, ¡nos regaña y por último menciona a manera de anuncio que guardemos la memoria de ella…y lo relaciona con la buena noticia!
Pero, una mujer… que la recordáramos dijo…y resulta ser la protagonista de su unción… ¡Qué confianza! (Dirían los muchachos).


Fue así, ella entró sin previo aviso, reconozco que fue muy sabia, fue sagaz, y… es que si pide permiso… ¡Se lo hubiésemos negado!
Pese a todo, al respirar ese aroma… que, todavía perdura en el ambiente y que lo tengo tan fresco…no le guardo rencor, ni celos. Al recordar el perfume…percibo sentimientos de admiración, de ternura, me siento compungido… es algo nuevo.

Voy entendiendo y puedo recordar su mirada y su gesto…tranquila aún ante nuestro fastidio y descontento. Debo  aceptar que ese autocontrol nos incomodaba, sin embargo Jesús siempre estuvo de su lado. ¡Cuán gratificada debió sentirse!  ¡Cuánta aceptación le mostró Jesús… pero, nosotros… cuán indiferentes! No comprendimos lo que ella hizo. Ella tenía claro su propósito de ungirlo y no fue derroche el derramar el perfume… Nosotros menospreciamos  también al maestro al anular el gesto de ella.

Admito que esto está claro:
Jesús nos muestra su defensa por ella.
Ese perfume tiene un mensaje, tiene enseñanza. Si Jesús lo aceptó y se congració con su regalo, es porque ella también es parte del plan. Si él la toma como amiga, ¿por qué nosotros la rechazamos?
Ese perfume es significativo, nos sigue hablando, ahora lo reconozco.

También, creo que la presencia de esa mujer…es la presencia de todas. Ella las representa. Ese perfume me despierta, me inspira a resistir al sistema que nos reviste y a unirme al mensaje de Jesús, a seguir su enseñanza de abrir los espacios y a prodigar la igualdad de oportunidades sin barreras.

¡Ah! Sentíamos que nos había alterado el programa, porque dentro de nuestro egoísmo cerrábamos la posibilidad de inclusión. Ya basta de exclusiones, las mujeres tienen iguales derechos. Mi respeto y consideración hacia ellas es desde ahora.

Solo hace falta que mis amigos también lo entiendan, porque esta otra forma de pensar transforma, desde el corazón. Hoy realmente me siento liberado y creo que por fin mi sanidad llegó. Que ya no me llamen más “el leproso”. Ya no, simplemente, Simón.

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                                                                                                               Lilian Haydee Vega Ortiz
                                                                                               Participante activa del Núcleo Mujeres y Teología