miércoles, 29 de abril de 2026

Mi Caminata Teológica


Yo soy Santas Dominga Matías Gómez, nacida en el año 1992 (33 años). Lugar de nacimiento Aldea Chochal, Chiantla, Huehuetenango. Hablo el idioma Mam. Migré a la Ciudad de Guatemala a los 14 años para poder acceder a educación. Realicé mis estudios de Básico y Bachillerato en la Escuela de la Preciosísima Sangre, San Raymundo, Guatemala, en el Instituto o internado para mujeres indígenas del interior del país. Luego seguí estudiando Sociología en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Actualmente cuento con cierre de Pensum en la Licenciatura de Sociología con especialidad en Violencia y Paz.

Vivo con una familia chilena, donde trabajo medio tiempo como cuidadora de una persona mayor (93 años), que padece de Alzheimer. Profeso la religión católica. Actualmente trabajo, estudio y apoyo a mi hermanita pequeña (Karen) con sus estudios.

Me encanta trabajar en el jardín, sembrar plantas, pintar, editar en Canva e investigar cualquier tema que me apasione.

Mi formación teológica empezó en mi casa con mis padres y mi comunidad; ellos son católicos. Mi mamá ya no está, pero ella era una mujer de fe y entrega, ella pudo experimentar a Dios a su manera y era una fiel creyente y seguidora de Jesús, practicaba las acciones que Jesús hizo en su tiempo. Esa fe de mi mamá y las cosas que pasaban en su vida, me hicieron crecer creyendo en Jesús y en Dios, se podría decir que eso fue mi primer paso.

Mi segundo paso, fue cuando llegué en la Escuela de la Preciosísima Sangre, en el año 2008, donde se abordaba la lectura y la interpretación de la Biblia en nuestro contexto con la ayuda de la Hermana Marife. Ese paso me costó mucho por el tema del lenguaje, no hablaba muy bien el español, solo mi idioma materno Mam. Ahí poco a poco hubo un pequeño despertar y empecé a cuestionar la forma de cómo me habían enseñado, guiado, para entender las Escrituras y las formas de organización de la institución religiosa.

La tercera etapa fue en 2015, cuando llegué a la universidad, cuando empecé a leer la historia de Guatemala y cómo la religión, la fe, fueron implementadas e impuestas a los pueblos indígenas y las atrocidades que se cometieron en nombre de Dios. Ahí empezó un pequeño conflicto con mis creencias y un malestar interno, que me hizo alejarme de las instituciones religiosas. La frase que me marcó mucho es de Eduardo Galeano: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: ‘Cierren los ojos y recen´. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia”. Es una metáfora que explica cómo llegó la evangelización, en países como el nuestro.

Luego empezó mi proceso de deconstrucción, cuando fui invitada al Diplomado promovido por el Núcleo Mujeres y Teología 2023. Ahí empieza mi caminar teológico con conciencia y reflexión con una mirada crítica y en constante deconstrucción. También logré responder mis preguntas que habían estado presentes durante toda mi vida. Con los aportes del Núcleo Mujeres y Teología empecé a vivir mi fe de una forma más consciente, sin sentirme alejada y excluida. Encontré una forma diferente de sentir, pensar a Di*s, que me llenaba, donde tuve la oportunidad de conocer a un Di*s liberador, que no es violento, castigador, excluyente, ni machista.

Me nutrí de los conocimientos compartidos por las diferentes docentes, que explicaban cómo las mujeres de la historia habían dejado un gran legado, con sus luchas, sabidurías para buscar la justicia, igualdad para todas y todos.

Ese conocimiento compartido me ayudó a profundizar mi espiritualidad de una forma holística, me ayudó a ver la vida con otros lentes. Me sentí acompañada y apoyada, pude ver y sentir la vida con esperanza.

Las teologías feministas me han ayudado a desarrollar la convicción de que las mujeres somos sujetas y creadoras de conocimiento, que tenemos derecho a tener una corporalidad positiva, sana y autónoma. Que tenemos la capacidad de sentipensar a Di*s desde nuestras experiencias como mujer.

También el conocer los aportes de muchas mujeres en la línea teológica, por ejemplo, Ivone Gebara, Geraldina Céspedes, Cinthia Méndez…. que marcaron mi vida con sus enseñanzas y su propuesta teológica sana con todo lo que nos rodea. Me ayudaron a entender que las mujeres y la naturaleza hablan de Di*s.

Saber que Di*s va más allá de las categorías dualistas, que hemos aprendido. Que Di*s habita en nosotras y en todo lo que nos rodea.

Por último, me ayudó a entender que las teologías feministas surgen como una reflexión y práctica que reivindica la experiencia y el pensamiento de las luchas contra el empobrecimiento, la discriminación y la falta de libertad que viven las mujeres en los diferentes ámbitos y en las instituciones religiosas.

Hoy, después de todo lo aprendido puedo decir que, para mí Di*s es como una madre que me dio la vida, me cuida, me guía, me fortalece, me protege, me ama incondicionalmente, me dio sabiduría y todo lo necesario para vivir la vida de una forma plena, para disfrutar su creación y cuidarla. Estoy convencida de que Di*s guía a través de la Ruah a cada persona que lo busca.

Porque he sentido que está presente en cada ser que conozco y me ha guiado a reconocer su presencia en mis hermanas, en cada mujer y hombre que conozco; está en la naturaleza, en el cosmos, su inmenso amor está en todas partes.

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